Otra pérdida
Parece que las penas nunca llegan solas. Orestes, el boxer engreído de Esperanza y compañía de 9 años, se murió tranquilamente frente a ella. Por supuesto que la flaca se conmocionó y lloró a muerte. Me apenó mucho su tristeza. LLoró ya anteriormente a su Shazan y se podría pensar que ya basta de criar mascotas para no llorarlas, pero Espe dice que son más grandes las alegrías que le dan que el dolor de perderlos y vale la pena.!Imposible no quererlos!
